El Contenido de la Adoración Corporativa

En realidad el Nuevo Testamento dice poco tocante a la forma y el contenido de la adoración en la iglesia local. No obstante, se dan algunas indicaciones en Hechos 2; 20; 1 Corintios 12–14, y otros pasajes esparcidos.
A. La Palabra
Desde el principio la iglesia concedió primera importancia a la doctrina (Hechos 2:42). Esta se empleó tanto en edificar a los creyentes (v. 42; 11:26; 1 Corintios 14:26; 2 Tesalonicenses 2:5, donde Pablo les enseñó escatología a los nuevos convertidos; 2 Timoteo 4:2) como en la evangelización (Hechos 4:2; 13:5; 17:2, alcanzando a los no creyentes fuera de la iglesia; 1 Corintios 14:23–24, cuando entran los no creyentes en el servicio de la iglesia).
Todas las epístolas exponen la clase de enseñanza que debió de haber sido usual en las iglesias, y éstas incluyen todos los aspectos de la enseñanza doctrinal con aplicación.
En la asamblea parece haber sido flexible el procedimiento de la predicación y la enseñanza. Al parecer, cualquier varón creyente podía hablar, si lo hacía en forma ordenada y su mensaje era conforme a la regla de la verdad (vv. 26–33). La mujeres eran restringidas en público y en grupos mixtos, aunque a las ancianas se les comisionó para que ministraran a las más jóvenes (v. 34; 1 Timoteo 2:12; Tito 2:3–5).
B. Oración

La oración se practicaba tanto individual como colectivamente (Hechos 4:24; 6:4; 10:9; 12:5; 13:3;
1 Timoteo 2:1–8). Según el último pasaje, los hombres dirigían la oración pública en la iglesia (porque la palabra en v. 8 es hombres). El que también las mujeres oraran o no en público, depende de cómo uno interprete 1 Corintios 11:5. Pablo puede que esté autorizando tal práctica, o sólo reconociendo que ocurría en Corinto, sin darle su aprobación
Tipos de Oración
-Invocación
-Acción de gracias
-Adoración
-Necesidades, rogativas, guerra espiritual, liberación
-Por la ofrenda
-Por el expositor de la Palabra
-Llamamiento a la oración (salvación, arrepentimiento, etc.)
-Alimentos
C. El canto

El Nuevo Testamento exhorta a cantar tanto en privado como en público como un aspecto de la adoración. Cuando alguno está alegre, debe cantar (Santiago 5:13). Pablo y Silas cantaron himnos de alabanza en la cárcel (Hechos 16:25).
El canto era parte también de la adoración colectiva
(1 Corintios 14:26, esto probablemente se refería a un solo; Colosenses 3:16).
Aunque se han hecho distinciones entre salmos, himnos, y cánticos espirituales, éstas no han de mantenerse rígidamente. Salmos posiblemente se refiere a los salmos del Antiguo Testamento, aunque quizás con adiciones cristianas.
Himnos pueden ser alabanzas dirigidas a Dios (pero quizás incluyan el uso de los salmos, Hechos 16:25).
Tal vez los cánticos espirituales incluyan una variedad más amplia de temas. La música es una parte importante de la adoración en la mayoría de las iglesias hoy en día.
Varios pasajes neo testamentarios puede que contengan partes de himnos que cantaba la iglesia primitiva (Efesios 5:14; 1 Timoteo 3:16). Las muchas doxologías también subrayan este aspecto importante de la adoración (Romanos 9:5; 11:33–36; 16:27; Filipenses 4:20; 1 Timoteo 6:16; 2 Timoteo 4:18).
No es improbable que algunos de estos versículos reflejen declaraciones credales que se pronunciaban sin acompañamiento musical. Primera Timoteo 3:16 sirve como el ejemplo más claro. Otros quizás incluyan 1 Corintios 12:3; 15:3–5; 16:22). Estos vistazos sugieren que la recitación de un pacto de la iglesia (no practicado tanto hoy en día como antaño) puede ser apropiado y provechoso.
¿Podemos encontrar algunos principios para el uso de la música en la iglesia hoy en día? El canto debe ser recomendado en muchos niveles: por individuos en privado; juntos como grupo en la iglesia; solos en la iglesia; sin o con instrumentos. Los ejemplos neo testamentarios, incluidas las doxologías, alaban el carácter de Dios (adoración) y Sus obras (alabanza) con un lenguaje rico, no pobre y redundante. El Nuevo Testamento no da indicación alguna de las formas musicales que se empleaban.
D. Dar
El Nuevo Testamento dice más acerca de dar, que de cualquier otro aspecto de la vida de la iglesia. El dar a otros sirve como prueba clara del amor de uno para con Dios (Santiago 2:15–17; 1 Juan 3:17–18); debe hacerse voluntariamente (vv. 11–12; 4:7), liberalmente, y aunque uno sea pobre (v. 12), con alegría (4:7), y de acuerdo con la medida de prosperidad que Dios le da al individuo (1 Corintios 16:2). En lo que concierne a la revelación del Nuevo Testamento, el dar era el área principal en la cual había un esfuerzo cooperativo entre varias iglesias (Hechos 11:27–30; 2 Corintios 8–9).
E. Comunión

La iglesia primitiva perseveraba en la comunión (Hechos 2:42). Esto significa que tenían una estrecha relación unos con otros. Este acercamiento consistía en su lealtad doctrinal común, su disposición a compartir las cosas materiales, la experiencia de comunión en la Cena del Señor, y la participación en las oraciones.
En otras palabras, todos los aspectos de la adoración constituyen la comunión. No es una entidad separada que existe por sí misma. Es la práctica de la adoración colectiva. Basándose en la ilustración de 1 Corintios 12, se le puede llamar la vida corporativa. Pero tomando como base la ilustración de Efesios 2, puede llamarse igualmente vida doméstica. La meta, sea cual fuere la clasificación, es aumentar la salud, la fortaleza, la responsabilidad, y la cantidad numérica del cuerpo o familia (Efesios 4:12–17).